Descubiertas a orillas del Lago Superior, en la Península Superior de Michigan, estas piedras fueron denominadas "yooperlitas", en homenaje al apodo de la región, "Yooper". De día, presentan un exterior grisáceo o moteado anodino; sin embargo, al exponerse a la luz ultravioleta, revelan llamativas fisuras y cavidades de color neón.
Su intensa luminiscencia, la yooperlita sigue siendo una compañera confiable para la evolución emocional, mental y espiritual. Su capacidad para iluminar aspectos ocultos del ser resuena en quienes buscan una chispa de motivación o claridad en su camino vital.
